ENTREVISTAS

Entrevista a DELAFÉ Y LAS FLORES AZULES

Entrevista a DELAFÉ Y LAS FLORES AZULES

Han pasado ya diez años desde que Delafé y Las Flores Azules compusieron sus primeras canciones, entre las que estaba la ya mítica “Mar, el poder del mar”. Y fue precisamente el poder de sus canciones el que les convirtió en uno de los grupos más originales del panorama nacional. Una década después, su propuesta no ha perdido ni un ápice de frescura. Ahora están presentando su último trabajo, “De ti sin mí, de mí sin ti”: un disco doble en el que el grupo nos muestra ases que había guardado escondidos bajo la manga hasta la fecha. Oscar D’aniello pone las cartas sobre la mesa y nos enseña su jugada.

P.- “Estamos aquí para hacer que sueñes”. Bonita frase para empezar un disco.

R.- Sí, esa es nuestra idea tanto en disco como en directo: encender una chispa, conseguir que la gente conecte, crear una reacción dentro del público.

P.- Vuestra música siempre ha tenido un carácter muy vitalista.

R.- Sí, sobre todo en directo se nota más. Nos gusta mucho la música negra, que es más hacia delante, más de crear movimiento, a diferencia de la música melancólica blanca europea, el pop. Bebemos bastante de esa fuente, y al tener nuestras canciones un rollo hip hopero, son más enérgicas. Y sobre todo en directo se acentúa más: nos movemos mucho, bailamos, interactuamos. Realmente nuestro directo sí que está pensado para crear positividad y para hacer bailar a la gente. Creemos que el baile es muy importante en la vida.

P.- Pero no todo es positividad, también hay otra parte más melancólica en vuestra música, que en este disco se ha visto incrementada por la muerte de tu padre, hecho que está muy presente en varias canciones del disco.

R.- Sí, este es nuestro disco más triste, y también hemos trasladado esa tristeza y esa crudeza al sonido. Este disco ha sido otra vuelta de tuerca en nuestra música. Con nuestro anterior álbum (“Las trompetas de la muerte”, 2010) cerramos un ciclo, una primera trilogía con muchos aspectos similares, y con este iniciamos una nueva etapa del grupo. Este no es tan exultantemente positivo como los otros. Ha habido un cambio provocado por una explosión interna que se produce al perder yo a un ser querido. Pero no solo es lo de mi padre; el disco habla mucho de la pérdida en general. En estos últimos tres años se ha incrementado mucho la crisis y yo creo que hay una pérdida general: de valores, de confianza, de derechos… Estamos en una época de pérdida y no me salía un disco tan positivo como los otros.

P.- Has mencionado la crisis, que también se ha colado en algunas de vuestras letras. Supongo que en la situación actual es inevitable tocar ese tema.

R.- Sí. Hay una canción en la que digo “volveremos a brindar por este sistema que agoniza como, que sigue en movimiento, aunque ya muerto como la cola cortada de una lagartija”. Esto sigue moviéndose. Parece que algo no funciona, que hay un problema de base. He dejado de ver las noticias porque me ponen nerviosísimo, me sale la bilis. Y concretamente en el sector de la cultura, con esta bestialidad de IVA que se han marcado, que ha hecho que suban las entradas de los conciertos y la consecuencia es que la afluencia ha descendido en un sesenta por ciento. Este es un momento para quejarse, y es lo que hacemos en el disco. Decimos que estamos tristes.

P.- Has mencionado una frase de la canción “Cuando las cosas se tuerzan” que tenía apuntada y por la que te quería preguntar. ¿Crees realmente que este sistema ha muerto, o crees que después de un tiempo de crisis el sistema se mantendrá?

R.- No lo sé, no lo veo claro. Lo que veo claro es que mi generación, cuando nos hagamos mayores, no vamos a tener pensiones, seremos muchos los viejos… me da miedo, porque va a ser un follonazo. Hay mucha preocupación, mucho pesimismo. Yo tengo muchos amigos que se han tenido que ir fuera a buscarse la vida. Diez años atrás parecía que todo estaba más o menos bien, aunque se estaba gestando el desastre, pero ahora ha estallado todo. Yo lo describo como eso, como algo que ya está muerto, y sinceramente no sé qué vendrá después, pero no lo veo nada claro.

P.- A pesar de que estamos sumidos en una crisis económica general que afecta muy especialmente al mundo de la música, vosotros publicáis un disco doble, que es poco menos que un acto heroicidad en los tiempos que corren, ¿no?

R.- Sí. Esta vez hemos optado por hacer un proyecto. Ni siquiera un disco, sino un disco doble con un documental, que es la edición que incluye todo y que nosotros consideramos el proyecto, aunque también ha salido la edición sencilla que es el disco doble, sin el documental. Hemos optado por sacar algo muy cuidado, para que la gente se gaste el dinero en algo que vaya un poco más allá del disco. El disco solo, tal cual, en su caja de plástico, está obsoleto. Yo no los compro. Todos mis discos están en casa de mi madre y yo tiro de Spotify. Cuando me compro un disco es porque se trata de una edición muy limitada, algo bonito que tenga algo más. Por eso sí pago. Puede parecer arriesgado, pero las ventas nos han ido muy bien

P.- No se trata de un disco doble al uso. Son diez canciones que en cada uno de los discos están interpretadas de manera diferente. El primer disco es más luminoso y el segundo más oscuro.

R.- Sí, así es. En realidad es un experimento que nació de una canción del anterior disco, “Río por no llorar”, que repite la letra al principio y al final de la canción, pero la primera parte es tipo Beastie Boys y la segunda tipo Velvet Underground. Este disco ya era agridulce de por sí, reflejaba sentimientos contrastados. Yo rapeo, y puedo rapear sobre cualquier base. Había varias canciones que, dependiendo del día, las rapeaba sobre bases más enérgicas o sobre bases más melancólicas, en función de mi estado de ánimo. Vimos que las canciones funcionaban bien en los dos universos, así que nos propusimos hacer lo mismo con todas las canciones, intentar que funcionasen de las dos maneras todos los temas que teníamos. Y queríamos que fuesen en el mismo orden, que también costó, porque igual las canciones de un disco funcionaban, pero podía ser que las del otro no. Costó bastante, pero este experimento demuestra el poder de la música, que convierte las palabras en poesía, y depende de cómo pronuncies y cómo cantes una palabra puede significar cosas distintas. En el segundo disco hacemos música que, en principio, era difícil imaginar que haría Delafé y las flores azules. Y también es como el ying y el yang. Al final, a cada cosa que te pase en la vida le puedes sacar la parte buena y la parte mala.

P.- Musicalmente también hay cambios, es menos electrónico, más analógico. ¿Quizás por eso habéis elegido a Paco Loco como productor?

R.- Sí. Dani y yo ya habíamos trabajado con Paco, habíamos grabado dos discos de Mishima con él, la banda en la que estábamos antes. Yo conocía a Paco de eso y sabía que le había dado un toque muy bueno a Mishima. A veces Paco me preguntaba a ver cuándo grababa un disco de Delafé con él, pero yo no lo veía todavía, no tenía le disco para Paco Loco. “Las trompetas de la muerte” lo grabamos con los Pinker Tones porque le iba mucho ese tipo de producción, pero ya cuando empezamos la gira de ese disco, que introdujimos la banda, decidimos hacer un disco de banda. Y desde las primeras maquetas vimos que queríamos grabarlo con Paco, porque las canciones eran más tristonas, más crudas. Así lo hemos hecho y estamos encantados. Ojalá nuestro próximo disco sea triple, será una buena excusa para estar más tiempo en el estudio de Paco. Nos lo pasamos muy bien y me cae de puta madre; es como un padre, como un hermano. Hace muchos años que le conozco y tenemos muy buena onda. Aparte de eso, tiene un talento increíble. Hemos estado unos cincuenta días en su estudio de Cádiz y ha sido uno más del grupo.

P.- En el disco ha colaborado Nacho Vegas, otro habitual del estudio de Paco Loco. Canta en “Qué sentido tendría” y citáis varios títulos de sus discos en la letra de “Cuando las cosas se tuerzan”. ¿Cómo surge esa colaboración? Porque aparentemente vuestros estilos son antagónicos.

R.- Sí, a mí también me ha sorprendido. Ahora escucho la canción y pienso: “Hostia, qué bien ha quedado”. A mí Nacho me flipa desde Manta Ray, pero vivíamos en universos absolutamente paralelos. Yo creo que Nacho no conocía mucho al grupo, porque si no hubiese dicho que no (risas). Nuestro grupo tiene puntos que… ha habido momentos que ha dado un poco de tirria (risas). Estábamos en el estudio y yo canté su trozo y dije: “Esta parte quedaría genial si la cantase Nacho”. Y Paco se ofreció a proponérselo. Hombre, Paco no lo hubiese dicho si no pensase que la canción le iba bien, porque hubiese sido poner a Nacho en un compromiso. Pero él veía que la canción le encajaba. Se la mandamos, dijo que sí y vino al estudio un par de días. A mí se me caía la baba, porque yo me sé los temas de Nacho Vegas de memoria, soy muy fan de cómo escribe, creo que es el mejor, así que ha sido increíble. Nunca me hubiese imaginado a Nacho cantando una canción con nosotros y creo que el resultado es muy chulo.

P.- También colabora Antonio Luque de Sr. Chinarro. ¿Teníais relación con él?

R.- No, no, tampoco. Yo no conocía a ninguno de los dos. Ha sido también gracias a Paco. Antonio estaba en Málaga, le enviamos un tema, le gustó y se vino al estudio. Tener a estos dos señores cantando en el disco es… Mi sueño era que estuviesen Nacho Vegas, Antonio Luque y Kase.O de Violadores del verso, porque son los tres cantantes que me gustan más en España, he mamado mucho de ellos. Kase no pudo, pero han estado Nacho y Antonio. Es que Elena y yo hemos escuchado tanto a Nacho Vegas y a Sr. Chinarro…

P.- Pues estáis de suerte por haber colaborado con ellos, y creo que también estáis de aniversario, porque hay una canción emblemática en vuestro repertorio (“Mar, el poder del mar”) que cumple diez años.

R.- Sí, efectivamente. Cómo pasa el tiempo… Últimamente estoy sintiendo que de repente nos hacemos mayores. Yo tengo treinta y seis años y es como que de golpe todo el mundo ha sufrido un bajón físico. Miro a mis colegas y ya no los veo como… ¡los veo como señores! Porque además siempre he sido el pequeño, ellos están rondando los cuarenta. Y últimamente todo son aniversarios, todo hace mucho tiempo que se hizo… Cuando empezó el grupo yo tenía veinticinco años y ahora de golpe han pasado diez años, que es el tiempo que tiene esa canción. Es de las pocas canciones que hemos hecho, por no decir la única, que tiene duende. Creo que “Mar, el poder del mar” y “Verde” (del último disco) son las dos únicas canciones que tienen algo ahí y que van más allá de únicamente escuchar una canción. Tiene algo de magia, de duende, que dicen los flamencos. “Mar, el poder del mar” destila un amor que es tan real… La escribí justo cuando me acababa de enamorar de Elena, y fue como vomitar todo lo que nos estaba pasando por la cabeza, y ahí se quedó. Y “Verde” tiene algo similar. Son tres frases, pero describen un sentimiento muy fuerte de mi vida.

P.- Sí, la verdad que “Mar, el poder del mar” tiene algo que trasciende. Como anécdota te diré que yo os conocí por esa canción, hace unos ocho años, porque leí muchos comentarios sobre ella en un foro que había del grupo La buena vida y en el que de hecho participaba Pedro San Martín. Y es curioso, porque La buena vida es otro grupo que aparentemente no tiene nada que ver con vosotros, y a priori no tendríais porqué gustar a sus seguidores, pero allí estaban muchos diciendo maravillas de esa canción.

R.- Buenos, a mí La buena vida me encanta desde siempre. Pero sí, es lo que dices, “Mar, el poder del mar” es una canción especial que le puede gustar a alguien que le guste Family, La buena vida, Le Mans y el Donosti Sound, pero también a otra gente totalmente dispar. Con esa canción se han casado como mínimo doce personas, que yo sepa. ¡Han concebido hijos con esa canción! Es muy fuerte todo el feed back que yo he recibido de esa canción. Por eso digo que tiene duende. Además fue la primera vez que yo me puse delante de un micro, la primera que grabé en un estudio. No todos los días escribes algo tan desde el corazón.

P.- “Mar, el poder del mar” es uno de vuestros puntales, y otro punto fuerte es el directo, que es lo que os trae al Festival Tres Sesenta de Pamplona. ¿Qué nos vamos a encontrar en La Ciudadela? He oído que habéis hecho recortes y habéis suprimido el confeti…

R.- Pues sí, ya no lo llevamos. Es que después de diez años ya acabas hasta las narices del confeti (risas). Te acabas encontrando confeti en todos lo pantalones (risas) y dices, pasemos página. Ahora llevamos dos baterías, en los temas que no canto toco la batería. Entonces llevamos dos baterías, guitarra, bajo y teclados. Es un concierto más crudo. Como la economía no da para más hemos tenido que prescindir de los vientos, que me encantaban, porque daban un toque muy soul, así que hemos apostado por más electricidad. Ahora es un concierto más rockero, sin parones entre canción y canción, más tipo Fugazi. Con mucha energía y mucho sudor, intentado que la gente baile y que haya buena onda. Que quien vaya al concierto sienta que está en el lugar en el que tiene que estar, ese es el objetivo.

Por Javier Escorzo

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junio 13th, 2013

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