CRÓNICAS

Crónica del Kutxa Kultur Festibala

Crónica del Kutxa Kultur Festibala

El evento perfecto para los amantes de festivales de tamaño limitado pero con amplio espectro y exquisita ubicación. Un parque de atracciones que por vetusto se torna casi mágico, rodeado de montañas suizas, ríos misteriosos, barcas y cosmicars, con vistas hacia bucólicos atardeceres litorales en un lado y hacia una panorámica completa de la bahía de La Concha en el otro: el Monte Igeldo de San Sebastián acogió el pasado fin de semana la tercera edición del Kutxa Kultur Festibala.
VIERNES
TOY

Toy –  Foto: Lucía Astrain

Bandas locales, nacionales e internacionales se repartieron sobre un autobús y tres escenarios. El más grande los tres y el principal, el “Keler”, fue inaugurado el viernes por Grises. Los guipuzcoanos hicieron doblete tras su pase de presentación del festival esa víspera, pero desplegando en esta ocasión toda la fuerza de su power pop de sintetizadores y letras pegadizas. Todo un reclamo para los más madrugadores.

Lori Meyers

Lori Meyers – Foto: Lucía Astrain

Los londinenses Toy les tomaron el relevo aportando la oscuridad a una hora aún demasiado luminosa. Alternaron temas de su homónimo “Toy” y su segundo “Join the Dots” en un directo intenso pero demasiado lineal, en definitiva, con poco gancho.

Sean Nicholas Savage - Foto: Lucía Astrain

Sean Nicholas Savage – Foto: Lucía Astrain

Menos mal que en otro escenario más arriba o más bien desde el polo opuesto, Sean Nicholas Savage, descalzo sobre el escenario y con la sonrisa de quien disfruta de la ocasión, provocó todo lo contrario encandilando con su delicadeza y sus notas de sabor retro. Los temas de “Bermuda Waterfall” sonaban tan coloridos como las camisas de sus intérpretes, y dolía tener que abandonarlos para llegar al comienzo de los Lori Meyers.  Pero eso que si había alguien capaz de hacer vibrar el escenario Keler eran ellos. Los granadinos gozan del buen hacer y del privilegio de repasar temas de toda su discografía sin que ninguno se le escape al público. Lo más parecido a un veni, vidi, vici: y el público al bolsillo.

Algo que casi consiguieron los Wombats. Con los saltos y piruetas de su bajista los de Liverpool y contagiando con la garra de sus guitarras arrancaron algunos coros entre los presentes y alcanzaron su momento álgido con Let’s Dance To Joy Division. Sin duda sirvieron como buen fin de fiesta, pero sin llegar a provocar el “vaya conciertazo” que sí se oyó al final de la actuación de sus predecesores.

The Wombats - Foto: Lucía Astrain

The Wombats – Foto: Lucía Astrain

SÁBADO

The Pains of Being Pure at Heart

The Pains of Being Pure at Heart – Foto: Lucía Astrain

Aunque no tan perceptible en el cartel algo resultaba evidente de camino al recinto: el sábado era el día grande. Con una afluencia de gente mucho mayor que la víspera  (valgan también como medida las colas para cenar) la jornada apuntaba maneras.

Los Pains of Being Pure at Heart estrenaban componente femenina, saludaban en euskera y bromeaban sobre el kalimotxo. Tan cómodos y sueltos sobre el escenario que parecieron desprenderse de su noise u shoegaze característicos sonaron casi limpios, o mejor lo diremos de otro modo, impecables.

Perro

Perro – Foto: Lucía Astrain

Por ello resultaron mucho más estruendosos los murcianos Perro. Subidos al autobús de Red Bull congregaron a más multitud que compañeros en algún otro escenario, hipnotizando al público con sus ritmos de doble batería y cantándole su hitazo a la reina de inglaterra.

Herméticos, potentes y arrasadores. El Columpio Asesino abrieron su concierto con la potente “Babel” y desgranaron los temas del no más oportunamente titulado “Ballenas muertas en San Sebastián”. Un disco peligroso en directo, ya que en ocasiones anteriores habíamos comprobado cómo la instrumentación hacían desaparecer las voces y desvirtuaba muchos de sus temas, aunque afortunadamente en esta ocasión las letras ácidas y los riffs potentes fueron de la mano y hasta rematar en “Toro” y cerrar en “Vamos”.

El Columpio Asesino

El Columpio Asesino – Foto: Lucía Astrain

Lamentablemente los dos pases de Kokoscha en el interior del Teatro Abandonado no fueron suficientes para acoger en aforo a todos los que deseábamos verlos, perdiéndonos en voz de quienes pudieron disfrutarlos, uno de los mejores conciertos del festival.

Reptile Youth

Reptile Youth – Foto: Lucía Astrain

Tuvimos que “contentarnos” con Reptile Youth. Como una bomba de relojería, cuando el dúo danés estalla no hay vuelta atrás. Saltando sin descanso, sudando la gota gorda, sin camiseta y lanzándose sobre el público en varias ocasiones la energía de Kristiansen parece no tener fin. En resumen, rock y electrónica para hacer más que bailar como resultaron “JJ”, “Shooting Up Sunshine” o como el que se hizo esperar “Speeddance”.

Los conciertos de Los Planetas siempre son una incógnita, y el comienzo no desvelaba las cartas que estaban a punto de desplegar. Con sus componentes casi inmersos en la oscuridad empezaron por algunos de sus últimos temas, de esos que tienen aroma a flamenco, pero pronto giraron hacia un repertorio de grandes clásicos. Una vuelta atrás en el tiempo que los fieles seguidores de los granadinos agradecieron cantando de memoria temas como Segundo Premio, David y Claudia, Un Buen Día o De Viaje. Algo tendría que ver la respuesta del público en encontrar a un Jota raramente risueño, que dedicó un especial recuerdo al desaparecido Pedro San Martín y que convirtió la Pesadilla en “Sueño en el Parque de Atracciones”.

Por Lucía Astrain

happy wheels

indistanea

septiembre 10th, 2014

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